domingo, 25 de septiembre de 2011

TRIBUS URBANAS: ¿UN PROBLEMA DE IDENTIDAD?

Desde hace tiempo la sociedad en busca de una identificación propia ha desarrollado distintas características en cuanto a su ideología, música, deporte y demás hábitos que generan una comunidad particular, denominadas en la actualidad, culturas urbanas, las cuales, se convierte en el prototipo ideal de una población generalmente joven, que por sus diferentes cambios son vulnerables y tienen la capacidad de crear cualquier tipo de representación.
Sin embargo, la violencia originada en torno a la diversidad cultural, por causa de la intolerancia generada por querer que todo el mundo tenga una misma forma de pensar, da a entender que las distintas culturas quieren tener el control de todo, obligando a que se mantenga el legado de por vida. Pero en realidad, ¿están reflejando su propia identidad?
Siendo la cultura, un conjunto de aspectos que identifican a un grupo de personas ante la sociedad, deberían mantener una posición digna, reflejando y representando de la mejor manera las distintas formas de pensar y actuar, creando actitudes y comportamientos que generen incertidumbre respecto a conocer a fondo la realidad su ideología y no entablar actos violentos que aunque no son de todas las culturas, lo único que consiguen es caracterizarlos en general como grupos violentos sin sentido que no reflejan valores ni educación y por lo tanto no sirven de ejemplo para las futuras generaciones.
Independientemente del vestuario, los cortes de cabello y accesorios que los diferencian, se debe empezar por el respeto y la tolerancia que la sociedad en general debe brindar, además, el hecho de que existan normas que los acoge a la hora de expresar libremente su personalidad, estas no se sentirán inconformes y solo tal vez, será el inicio de las buenas relaciones entre las distintas ideologías que día a día vemos a nivel mundial.
Para concluir, la formación de la identidad es un proceso que comienza a configurarse a partir de ciertas condiciones propias de la persona, presentes desde el momento de su nacimiento, junto a ciertos hechos y experiencias básicas, que a medida que pasa el tiempo reflejaran su forma de pensar.